Abril.17

Soledad

23 años han pasado desde aquel día en que no supe renunciar a mi libertad. El día en que tus lagrimas embalsamaban mi ventana rogándome que no me marchara.

La cegante sed de fortuna no me permitió ver en aquellos días que aun mendigos, seriamos felices si estábamos juntos. Soledad, si en aquellos años te amaba con fervor, y por temor a no ser digno de ti te abandone a tu suerte, ¿puedes creer que hoy te amo más? Mi pequeña niña, como pude yo haberme dejado ser el causante de tu dolor.

Soledad, aun conservo las cartas perfumadas que me enviabas sin saber si habría respuesta, aun tengo las palabras de dolor pidiéndome regresar a salvarte de un matrimonio que no buscabas porque lo soñabas a mi lado. Y yo, iluso y soñador, deje que el tiempo se gastara en esos trozos de papel sin saber que arriesgaba a no volver a verte. Y ahora siendo yo el que te espera, el que te sueña y te ruega que regreses, no se si en tu corazón pueda haber perdón para este tonto que no supo ver que el amor no se vive en una casa grande.

Pero tu madre, esa mujer que tanto me odio por ser un huérfano hijo de los manglares, los años que desprecio que jugáramos juntos, las interminables horas que me alejo de ti diciendo que los adolescentes solo piensan con las manos y que no saben que las responsabilidades vienen con la madurez. No es una excusa, pero ella me empujo a la aventura de hacerme rico y digno de tu alcurnia. Sin saber yo que era una mentira más para que al fin me alejara de la vida de su preciada hija.

Te amo Soledad, y si en tu corazón encuentras perdón, regresa a la puerta que abierta te espera, y besa mis labios que aun se guardan para tu primer beso.




Tu viejo Saúl

Abril.12

Soledad,

Esta mañana estuvo plasmada de risas que Miranda y las otras no entendían cuando trabajábamos el jardín. Hoy encontré pedazos gastados de una estatua de mármol que tenía la Tía Joaquina. Te acuerdas de aquel San Antonio gigante al que le rezaba para que la pobre prima Remedios encontrara marido. Pues de ella halle piezas, y comencé a reír cuando brinco a mi mente que tu y yo lo habíamos destruido por querer atrapar una salamandra que vivía en la fuente.

Oh querida, como olvidar la zurra que me dio tu madre, cuando con el cinturón de tu padre me partió la espalda porque no le deje azotarte, como me llamaba truhán por dañar las buenas costumbres de su pequeña. Y como olvidar tus cuidados de ángel, como cubrías mis heridas con sábila para curarlas y dabas pequeños besos mezclados con tus lagrimas a mis manos mal heridas por la hebilla de metal del cinturón. Nadie podía contra la voluntad de nuestro amor en aquellos días, y nadie podrá destruirlo ahora que te espero.




Tu viejo Saúl

Abril.10

Soledad,

Han pasado los días y el ajetreo de dejar la casa cual amanecer para tu regreso no termina. He logrado limpiar todos los cuartos, ahora hay aire en ellos. Hoy después de tantos años encontré cerca de la puerta de la cocina, los aromas de cuando el dulce se cocinaba y esperábamos con ansia que nos dejaran comer las sobras en las ollas. Éramos si bien recuerdo felices recibiendo de la vida aquellos pedacitos de caramelo suave, como lo saboreabas con los dedos. Soledad, ese aroma que se escapaba con disimulo de la cocina, llego hasta el salón para hacerme bailar al son de tanto amor que hoy te profeso en esta carta.

Hoy sonó en la vieja radio esa canción que los dos nos sabemos y mezclándose con el aroma de los recuerdos pude bailar con los fantasmas de la niñez una vez mas, con los bailes que mirábamos de niños desde la ventana porque solo las debutantes de la época podían disfrutarlos, -las princesas ciegas- recuerdo que les llamabas, y era solo porque les tenías envidia, porque tu querías sus trajes de gala. Y recuerdo que corría yo hacía las palmas y te hacía trajes verdes y café para que bailaras a mi lado.


¿Bailaras conmigo cuando regreses?




Tu viejo Saúl

Marzo.30



Soledad,

Hoy llueve en este paraíso perdido que será nuestro hogar nuevamente, el calor es insoportable y la electricidad esta ausente por las lluvias. Miranda se ha dado por vencida al tratar de remover el lodazal de las losas en la entrada, y todo parece haberse congelado en el tiempo mientras que paso las horas frente a la ventana, espantando mosquitos y recordándote.

Supongo mi querida Soledad, que los recuerdos son los mejores amigos de este ocio, porque no logro dejar de recordar cuando de niños, corríamos descalzos por los jardines propios y vecinos, jugando con los charcos después de pasada la tormenta. Como dejar de vivir aquellos días persiguiendo a el final de un arco iris, buscando los tesoros que escondían las piedras. El tiempo es cruel querida, pero mas lo es el no tenerte cerca en estas tardes vacías.

P.D. Te amo.




Tu viejo Saúl

COMO LEER A SOLEDAD

LA IDEA ES LEER LAS CARTAS ACORDE A LA FECHA, ERGO, RESPECTO A LA FECHA DE CADA UNA, DE LA MAS ANTIGUA A LA MAS RECIENTE

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...Dedicatoria...

A ti, con amor Soledad, porque mas que mi difunta abuela, eres mi ángel vestido de girasoles